El olor de aquella piel de despertar de mañana
el tacto tibio de un ser tierno como madrugada
que me encandila, ya ves, cuando me mira mi mirada
ya que tiene un no se que si de mis dedos se agarra.
Mejillas rosas de miel, las pestañas dibujadas
por un orfebre de amor que de los cielos bajara
a diseñar con su hacer los perfiles de su cara
redonda como la Luna que entra por mis ventanas.
Y después, su respirar, aletear de guitarra,
naricilla respingona de sus labios antesala
que me besan dulcemente cuando despierta en su cama.
Son sus pies tan diminutos que en mi palma se guardara
de pisar el frío suelo del pasillo de mí casa
cuando correr hacia mis brazos al intuir mi llegada.
el tacto tibio de un ser tierno como madrugada
que me encandila, ya ves, cuando me mira mi mirada
ya que tiene un no se que si de mis dedos se agarra.
Mejillas rosas de miel, las pestañas dibujadas
por un orfebre de amor que de los cielos bajara
a diseñar con su hacer los perfiles de su cara
redonda como la Luna que entra por mis ventanas.
Y después, su respirar, aletear de guitarra,
naricilla respingona de sus labios antesala
que me besan dulcemente cuando despierta en su cama.
Son sus pies tan diminutos que en mi palma se guardara
de pisar el frío suelo del pasillo de mí casa
cuando correr hacia mis brazos al intuir mi llegada.